Volver al sitio

Consideraciones previas

El retorno no es tan fácil como parece

 

Por Alfonso Algora

Pese a que la humanidad se ha visto atacada por numerosas pandemias a lo largo de su historia, se puede decir que la aparición del Covid-19 ha supuesto la primera emergencia sanitaria a nivel mundial en el siglo XXI. Si bien es cierto que no es relevante tomar en consideración su magnitud clínica o tasa de mortalidad, es innegable reconocer que esta pandemia ha supuesto un cambio sustancial de los usos y costumbres mundiales en todos los aspectos. Desde el confinamiento doméstico hasta las restricciones a la movilidad de los ciudadanos a nivel local o internacional, el Covid-19 ha impactado en el desarrollo económico, social y laboral de todos los habitantes del planeta.

Como no puede ser de otro modo, la vida académica también ha cambiado. Las escuelas y colegios, y por ende el proceso de enseñanza-aprendizaje, han sido impactados por las medidas gubernamentales en un momento que estaban comenzando o terminando el curso académico, dependiendo de si estaban con el calendario del hemisferio norte o del hemisferio sur. Ello provocó que los equipos directivos se vieran obligados a adoptar una serie de medidas de emergencia para una situación inédita y para que la que no estaban preparados.

Todos los centros educativos tuvieron que reajustar sus metodologías y replantear sus ingresos y gastos, puesto que el confinamiento, de entrada, supuso la suspensión inmediata de servicios que sirven de fuente ingreso a los colegios (comedor, transporte, extraescolares…). Y todo ello con la necesidad de seguir percibiendo dinero por parte de familias que probablemente hayan sido afectadas en sus trabajos y su capacidad adquisitiva.

A todo lo anteriormente expuesto hubo que añadir la necesidad de seguir formando a los estudiantes en todas sus edades y todas las áreas de conocimiento, manteniendo los estándares de calidad del centro y ciñéndose a sus proyectos educativos, solo que mediante un sistema a distancia para el cual no estaban preparados ni familias ni estudiantes ni docentes. Esto provocó un proceso de inducción de emergencia para toda la comunidad educativa, a fin de que no se produjera un déficit de aprendizaje.

El horizonte para el futuro parece complejo, dado que se desconoce el tiempo en aparición de una vacuna o tratamiento efectivo para erradicar la enfermedad y siempre queda la amenaza del temido rebrote. Los gobiernos, conscientes de la “sombra” de la crisis económica que se cierne, están estableciendo medidas para el retorno a una “nueva normalidad”, regida por numerosas normas de bioseguridad, higiene y nuevos usos sociales basados en la distancia física.

La realidad es que el retorno a las aulas es un hecho y que, una vez terminado un ciclo basado en la improvisación que han superado sobradamente la mayor parte de escuelas y colegios, se impone la necesidad urgente de racionalizar y optimizar todos los recursos humanos, materiales y financieros disponibles para hacer frente a una…. misión: conseguir la viabilidad económica del centro para poder seguir desarrollando su actividad de enseñanza de calidad ante un panorama repleto de incertidumbre, en que el mayor control de las variables será clave para el éxito del proyecto.

Por lo anteriormente expuesto es necesario que los equipos directivos del colegio planteen una estrategia holística con visión ante la complejidad de la comunidad educativa y la incertidumbre del futuro. Para ello son necesarias las siguientes premisas, previas a preguntarse cuáles serán los retos ante los cuales hay que dar soluciones:

1. . Crear un gabinete de crisis compuesto por los siguientes elementos:

  • Director, que se encargará de liderar y coordinar las acciones que implementen, haciendo realimentación del éxito de las mismas y, en su caso, realizando los ajustes necesarios para que afecten de la menor manera posible a los docentes, los estudiantes y las familias.
  • Jefes de estudio, que crearán estrategias, coordinarán y harán cumplir las acciones relativas a la organización física de las aulas, horarios, presencialidad de docentes y alumnos, etcétera.
  • Coordinadores de área, que realizarán un estudio exhaustivo del currículo, determinado la pertinencia de asignaturas, materias o contenidos que deban ser impartidos desde la presencialidad o la virtualidad.
  • Dirección administrativa, que se encargará de conocer la situación laboral y personal de los profesores y personal no docente, así como enterarse y actualizarse con las medidas laborales, higiénico-sanitarias, etc., que puedan establecer las autoridades locales y nacionales.
  • Otro personal necesario: responsable de comedor, responsable de rutas, médico, etcétera.

2.- Del mismo modo que siempre es necesario estar abierto a comentarios y sugerencias, hay que tener en cuenta que en situaciones de crisis no son recomendables las decisiones consensuadas.

3.- Mantenerse informado por canales oficiales sobre el desarrollo de las políticas educativas, sanitarias, etc., y evitar opiniones

4.- Desarrollar una línea clara y permanente de comunicación ante la comunidad escolar de forma que no se creen espacios que alienten los rumores o canales alternativos de información.

5.- Establecer criterios de establecimiento, comunicación, control y realimentación de las políticas establecidas por el centro, variándose de forma armónica en su caso dependiendo de las circunstancias y que no afecten de forma directa a las familias o los estudiantes.

6.- Crear un departamento de servicio al cliente – reorganizando la parte administrativa – para conocer en tiempo real el nivel de satisfacción de las familias y crear acciones preventivas para evitar rumores y descontento en el colegio.

7.- Implementar estrategias de admisión para atender familias interesadas y poder realizar encuentros virtuales.

8- Formar un equipo multidisciplinar para confeccionar y organizar la información sanitaria, psicológica, nutricional, etcétera.

9.- Y especialmente, que es lo más difícil, mantener la calma.

Una vez considerados los aspectos antedichos, es necesario reunir el gabinete de crisis y, a partir de una lluvia de ideas, responder las siguientes preguntas con claridad y objetividad, para poder contar con los mayores elementos objetivos al momento de buscar soluciones:

  • ¿Cuál es la legislación nacional y local en vigor que regirá el funcionamiento del colegio y de todos sus servicios?
  • ¿Está el colegio preparado y adecuado en materia de bioseguridad y elementos de seguridad e higiene?
  • ¿Cuántos alumnos hay por curso y por aula? ¿Sabemos cuántas familias se negarán a mandar a sus hijos al colegio, independientemente de las medidas que se tomen?
  • ¿Cuántos profesores y personal no docente hay en plantilla? ¿Se encuentra alguno en situación de riesgo?
  • ¿Cómo se realizarán las rutas, teniendo en cuenta que en las mismas se deberá igualmente mantener la distancia física? Aunque no parezca importante, esta cuestión es la primera que debe tenerse en cuenta si el centro tiene ese servicio, ya que habrá que optimizar las rutas, de forma que puedan ser rentables y que puedan cubrir el mayor número de alumnos de cada curso, siempre considerando la capacidad máxima del aula. Es complejo y requiere de mucho análisis; pero no se debe dejar de lado la rentabilidad que ofrece el transporte.
  • ¿Con qué espacios físicos cuenta el centro? ¿De qué manera se pueden racionalizar? Este punto es vital para el correcto comienzo en la presencialidad. El hecho de que las autoridades dispongan que la ocupabilidad del colegio sea, por ejemplo, 30% hace que nos preguntemos si es necesario que sea dicho porcentaje de cada curso y grupo del colegio, así como si quizá se optimizaría el colegio diferenciando por cursos o ciclos.
  • ¿De qué forma se pueden organizar las asignaturas?Es necesario realizar un ejercicio de reflexión en cuanto a la metodología de cada asignatura, ya que no es estrictamente necesario que todas las asignaturas sean presenciales y que, incluso, las virtuales no tienen que ser sincrónicas (en tiempo real). Del mismo modo es preciso replantear aquellas asignaturas que, por concentración de personas o utilización de elementos comunes (educación física o arte), sean inviables en una situación de pandemia.
  • ¿Cómo se trabajarán los servicios complementarios? Es evidente que las mayores fuentes de ingreso de un colegio, en términos de rentabilidad, son el comedor escolar, el transporte y las actividades extraescolares. Del transporte ya hemos hablado y nos referiremos a él en un apartado posterior. Por ello es primordial, antes de entrar en otras consideraciones, tener en cuenta lo siguiente sobre el comedor escolar y las actividades extracurriculares: En referencia al servicio de comedor escolar, y más allá de las medidas de higiene, es preciso racionalizarlo para que pueda dar servicio a todos los alumnos por turnos, así como a docentes, en su caso. Es necesario crear una propuesta de actividades extraescolares que no conlleven contacto físico y que puedan ser realizadas en las instalaciones del colegio y de forma virtual.
  • ¿Se han tomado en cuenta las nuevas situaciones que se pueden producir en la sociabilidad de alumnos y profesores para rediseñar los manuales de convivencia de los alumnos y del reglamento de personal del colegio? La nueva situación de presencialidad conlleva una reformulación de las normas de convivencia de alumnos. Un acto tan simple como que un estudiante esconda el bolígrafo de un compañero, que pueda constituir falta leve, no es comparable a que esconda el tapabocas. Ocurre lo mismo con aspectos de quebrantamiento de distancia social o desatención de los protocolos de higiene.  Con los profesores sucede exactamente lo mismo, siendo igualmente necesario estructurar los procesos de reuniones.
  • ¿Se ha pensado en el seguimiento que debe hacerse por parte del departamento de psicología y acción tutorial sobre alumnos y familias?
Todos los artículos
×

Ya está casi listo...

Te enviamos un correo. ¡Por favor haz clic en el enlace del correo para confirmar tu suscripción!

Aceptar